martes, 22 de mayo de 2012

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La
lluvia caía lentamente y con fuerza; cada gota se multiplicaba en cantidad de
fragmentos al chocar contra el piso de baldosas grises. Es hermoso el gris uniforme
de los días lluviosos; por  contraste con la opacidad colorida del resto de los días,
soleados, la vista se agudiza para percibir matices en el gris, dimensiones,
un mundo verdaderamente tridimensional, sólo cuando llueve -o en ciertos atardeceres,
cuando las sombras se alargan mucho, en espacios abiertos, como por ejemplo
en una playa, cuando los granos de arena cobran individualidad gracias a las sombras:
cada uno tiene su peso en el conjunto, cada uno, ahora se ve y se sabe,
ocupa exactamente su lugar en el espacio; es tan interesante estar en el mundo,
y percibir, que es una lástima que haya perdido tantos años ocupado en asuntos triviales:
exactamente eso es estar loco."

(Fragmento de "El alma de Gardel", Mario Levrero)



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